Me he perdido
Disculpar todo este tiempo de ausencia, pero por diversas cuestiones personales, no he podido dedicar el tiempo que se merece este blog.
Volveré muy pronto.
Disculpar las molestias.
Disculpar todo este tiempo de ausencia, pero por diversas cuestiones personales, no he podido dedicar el tiempo que se merece este blog.
Volveré muy pronto.
Disculpar las molestias.
Ya no se ni donde estoy, estoy tan perdido que no quiero ni encontrarme, porque… ¡Se está tan bien perdido!
Os voy a contar la historia de este soñador, que un día despertó y está tan desorientado en esta nueva realidad que su ilusión es volver a dormirse, solo desea volver a perderse.
En su primera aventura, en su primer sueño, viajo hasta una maravillosa ciudad al sur de España, antiguamente llamada Hispalis por los romanos e Isbylia por los árabes, pero que hoy en día ha evolucionado a Sevilla, la ciudad del fútbol andaluz por antonomasia.
Era Abril, y la ciudad estaba de fiesta, cuentan que allá se celebra una Feria que es conocida en todo el mundo, pero ese día, se respiraba algo distinto, era una sensación extraña, había una gran cantidad de personas que ignoraban tal celebración.Todo estaba quieto, todo giraba entorno a un santuario, allí lo conocían como Nervión.Recuerdo perfectamente, aunque estaba soñando, que en el reloj marcaba una hora extraña, ponía: Minuto 100.
Sentí como un Duende lanzo un objeto hacia el otro extremo del campo, y golpeo en una Puerta, la Puerta se abrió de golpe, se escuchaba mucho ruido, no podía ver nada pero sabia que a mi alrededor todo era alegría, era un mismo grito de felicidad… se había abierto la puerta el Cielo.
Acto seguido, recuerdo que me encontraba en otro sitio, rodeado de tulipanes, pero era algo extraño, porque los tulipanes eran solamente blancos y rojos.Intente asomarme pero allí no había manera de ver nada, estaba tan perdido…no sabía donde estaba, como no sabía que hacer me acosté y me levante rodeado de lujo, creo que era en Francia, porque todos hablaban de un modo un poco extraño, en aquel lugar todo el mundo se sentía importante, pero una vez más el tiempo se detuvo en un instante, de nuevo volví a sentir ese rugido que con anterioridad me había llamado la atención, era mitad rabia, mitad alegría.
De repente oí una voz que entre lágrimas me decía una y otra vez: Pronto tú vivirás esto, hijo mío, muy pronto.
Por fin abrí los ojos, no sabía donde estaba, sin embargo miré a un lado y a otro, y me quedé mirando a la cara de la persona que me tenía en brazos, no reconocía bien esa mirada… ¡estaba tan perdido! pero tenía la sensación de que me eran familiares, esa forma de mirar con tanta ternura ya se me había metido en mi mente.
Por fin fui consciente, era mi madre…acababa de nacer.
Pero…estaba tan agustito ahí dentro, era un sueño tan maravilloso, que quiero perderme otra vez.
¿Pronto viviré esto? ¿Qué quería decir mi padre con esas palabras?
¿Qué tengo aquí? Que sensación tan rara… parece un símbolo, y cuando lo tengo pegadito a mi pecho, no me siento el corazón, sino que siento como palpita este maravilloso escudo.
Mi padre me sonríe, se acerca a mí, y me susurra: Ahora ya eres SEVILLISTA.
No se si será otro sueño, pero estoy tan bien aquí…
Cierto es, que los Romanos lo bautizaron primero como río Betis. Como también es cierto, que los árabes cambiaron su nombre por Río Guadalquivir, (escrito en árabe, wadi al-Kabir ) que su significado es “Río GRANDE”.
Por qué será…
Tan grande río…
Como tan grande fue la inteligencia divina de los árabes que lo cambiaron.
Por qué será… Tan grande río…
Que hoy presume más orgulloso si cabe, de ver que el nombre el cual se cambió, fue la esperanza de aquellos profetas que militaban a orillas del Guadalquivir… Y de aquellos divinos, que supieron ver, que el mantener el nombre que los Romanos pusieron, les iban a quitar un prestigio, que un “Río Grande” no debe perder…
Pero no fue así…
¿Por que?
Porque los profetas de aquellos tiempos y sus fieles, sabían que algún día, algo grande iba a darle la grandeza que un río merece como también al nombre de la única ciudad que lo sabe vestir con tan solo siete letras. S E V I L L A.
Ese momento de grandeza y gloria, se cumplió en 1905. Un año que marcó la historia de Sevilla y su “Río Grande”.
Al acoger como hijo predilecto al que hoy brilla por su propio nombre, reinando por todo el mundo en sus 101 años de vida.
Nombre que le cedió la madre, para que lo llevara con orgullo, honradez, casta, coraje, fidelidad y humildad.
Pero no quedó ahí todo, por que tuvo un regalo más poderoso aún, de su madre…
Le regaló a su hijo, gente como tú que estás leyendo esto y sientes como yo y como todos los miles y miles de fieles que hoy día siguen amando y muriendo por él. Como también lo hacen nuestros Dioses desde aquel tercer anillo que brilla en su glorioso imperio llamado D. Ramón Sánchez Pizjuán. Aquellos que sus almas como las nuestras nunca morirán, por fidelidad a su madre y padre que fueron como nosotros sus grandes profetas.
Aquí empezó, un año que ni los más incrédulos, sabían lo que iba a suponer la llegada de este acontecimiento tan grande.
Tan Grande la madre profeta, que hoy los miles y miles de fieles, de su hijo predilecto, han visto cumplida una de sus mayores profecías que aquellos divinos anunciaban y su madre muda, callaba lo que hoy día disfrutamos los fieles con humildad.
Y no es otra que ver como coronan por el corazón de su madre y por el “Río Grande”. Los frutos de las buenas cosechas que sembraron en su día los divinos.
Grande mi río.
Como grande eres tú, mi Sevilla FC..
Sí abuelo, 16 de Mayo de 2007
Día en el que nos volvimos a ver… Tú desde nuestro tercer anillo y yo junto a ti en la grada de Tribuna Alta.
¡Que mágico día!, ¿verdad abuelo?
Como repetimos el título que vivimos con la misma intensidad la temporada pasada.
Recuerdas… Cuando no me podía quitar el nerviosismo del cuerpo, antes y durantes el partido.
Y tú… con ese Ángel que llevas dentro de ti, como cada uno de tus amigos que te acompañan junto a ti, en ese mágico tercer anillo. Con ese brillo en tu mirada, me dabas la tranquilidad interior que necesitaba…
¡Seremos Bicampeones Christian!
¡Seremos Bicampeones Christian!
¿Cuantas veces te escuché decir esa frase?
Miles y miles de veces. Siempre que miraba al tercer anillo, para pedirte que la historia se tenía que volver a repetir, buscando tú apoyo.
Y así fue, abuelo. La historia continua gracias a ti y tus amigos… Que pusieron ese ángel en las manos de Palop, para hacer justicia divina, a un equipo que nunca tuvo que dejar de ser lo que es hoy día.
Con lágrimas en los ojos celebramos juntos la victoria… Tú con tus manos secando mis lágrimas y yo sintiendo un abrazo que no podía tocar con mis propias manos, pero sentía como mi alma sí podía abrazarse la tuya.
Sin ti, no podía haber sido igual…
Gracias abuelo por estar conmigo siempre…
Te admiro, por que sé, que el verdadero héroe no es el que salta los muros sino el que los derriba.
Admiro tu talento, por que no es un don con el que se nace, si no algo que se consigue con perseverancia y esfuerzo para llegar hasta el.
Admiro tu valentía, por que se que mientras el tímido piensa, (tú) el valiente va, triunfa y vuelve.
Admiro tu humildad, porque para llegar al conocimiento de la verdad solo hay un camino, que es ese que tú llevas. Una humildad, en la que hace que en esta imagen sobren las palabras…
Que cierto es, el dicho de que “una imagen vale más que mil palabras”.
Como tan cierto de que estaré siempre a tu lado.
Porque confío en ti.
Por que una persona así, no se puede dejar de pasar desapercibido.
Por que sé, que tarde o temprano tendrás la recompensa que buscas y la que buscamos los que confiamos en ti.
Te admiro Cheva…