Cierto es, que los Romanos lo bautizaron primero como río Betis. Como también es cierto, que los árabes cambiaron su nombre por Río Guadalquivir, (escrito en árabe, wadi al-Kabir ) que su significado es “Río GRANDE”.
Por qué será…
Tan grande río…
Como tan grande fue la inteligencia divina de los árabes que lo cambiaron.
Por qué será… Tan grande río…
Que hoy presume más orgulloso si cabe, de ver que el nombre el cual se cambió, fue la esperanza de aquellos profetas que militaban a orillas del Guadalquivir… Y de aquellos divinos, que supieron ver, que el mantener el nombre que los Romanos pusieron, les iban a quitar un prestigio, que un “Río Grande” no debe perder…
Pero no fue así…
¿Por que?
Porque los profetas de aquellos tiempos y sus fieles, sabían que algún día, algo grande iba a darle la grandeza que un río merece como también al nombre de la única ciudad que lo sabe vestir con tan solo siete letras. S E V I L L A.
Ese momento de grandeza y gloria, se cumplió en 1905. Un año que marcó la historia de Sevilla y su “Río Grande”.
Al acoger como hijo predilecto al que hoy brilla por su propio nombre, reinando por todo el mundo en sus 101 años de vida.
Nombre que le cedió la madre, para que lo llevara con orgullo, honradez, casta, coraje, fidelidad y humildad.
Pero no quedó ahí todo, por que tuvo un regalo más poderoso aún, de su madre…
Le regaló a su hijo, gente como tú que estás leyendo esto y sientes como yo y como todos los miles y miles de fieles que hoy día siguen amando y muriendo por él. Como también lo hacen nuestros Dioses desde aquel tercer anillo que brilla en su glorioso imperio llamado D. Ramón Sánchez Pizjuán. Aquellos que sus almas como las nuestras nunca morirán, por fidelidad a su madre y padre que fueron como nosotros sus grandes profetas.
Aquí empezó, un año que ni los más incrédulos, sabían lo que iba a suponer la llegada de este acontecimiento tan grande.
Tan Grande la madre profeta, que hoy los miles y miles de fieles, de su hijo predilecto, han visto cumplida una de sus mayores profecías que aquellos divinos anunciaban y su madre muda, callaba lo que hoy día disfrutamos los fieles con humildad.
Y no es otra que ver como coronan por el corazón de su madre y por el “Río Grande”. Los frutos de las buenas cosechas que sembraron en su día los divinos.
Grande mi río.
Como grande eres tú, mi Sevilla FC..

